Policía de Kinchil, más miedo que seguridad.
En Kinchil, los habitantes ya no saben si reír o llorar con la Policía Municipal Coordinada. Cada semana surge un nuevo abuso de autoridad: entradas a casas sin permiso, arrestos injustificados, agresiones físicas y verbales… y la lista sigue.
La plantilla cambia todo el tiempo, porque unos se van por abusivos, otros por mal salario, y los kinchileños siguen sin confianza en quienes deberían protegerlos. Mientras tanto, el alcalde Irving Piste Canul ni sus luces.
“Ya la policía aquí hasta parece que sobra, porque la gente no confía en ellos… siempre están haciendo las cosas mal”, comenta un vecino anónimo. Y advierten: la llegada de la patrulla solo es rápida si el choque involucra a funcionarios, no a ciudadanos comunes.
¿Crees que Kinchil necesita un cambio verdadero en su policía o seguimos así de “protegidos”?



